20 April 2010
Los primeros programas de intercepción de pulsaciones de teclas (keyloggers) aparecieron en los años 90. Eran programas muy simples que realizaban una sola función – escribir en un registro toda la secuencia de pulsaciones de teclas. Más tarde estos programas aprendieron a enviar periódicamente este registro a correo electrónico y esconderse en el sistema (en Windows 9x esto no era tan difícil). Para el año 2000 ya existían más de 300 programas registradores de teclas.
A partir del año 2002 estos programas comienzan a especializarse. Por ejemplo, aparece una versión de pago del programa que sirve para vigilar a su pareja – Loverspy – y que metió mucho ruido en la prensa. Además, el objetivo general de tales programas ya no son pulsaciones de teclas, sino la actividad de usuario en la red, generalmente intercambio de correos electrónicos.
Para el año 2005 la cantidad de distintos programas de registro de pulsaciones de teclas superó 6000 y ellos convencionalmente se dividieron en dos grupos según su uso: unos se han hecho herramientas de los hacker o parte de los virus, otros se convirtieron en una herramienta legal que no somete a su usuario a una responsabilidad jurídica. Con otras palabras, para los programas espías se encontraron maneras legales de su utilización.
- vigilancia de sus propios hijos en Internet para su seguridad (programas de control parental);
- vigilancia de otros usuarios de su ordenador (programa de monitoreo personal);
- vigilancia de empleados con fines de mejora de la productividad (programa de monitoreo de empleados);
- control realizado por el servicio de seguridad de las situaciones cuando se teclean frases que se consideran secreto comercial;
- realización de análisis legales e investigación de incidencias de utilización de ordenadores personales;
- investigación de casos relacionados con determinación de exactitud, operatividad y adecuación de reacción del personal a los factores externos;
- vigilancia de sus propias acciones con fines estadísticos y optimización de trabajo.
Aparecieron programas y módulos de programas de antivirus que protegen a los usuarios contra registradores de teclas ilegales.
Además de soluciones de programa aparecieron también soluciones de hardware. Son pequeños dispositivos que se implantan en un teclado, una torre o entre ellos y que pueden interceptar y guardar toda la información que se teclea con el teclado. Estos dispositivos son muy difíciles de detectar y para su utilización no hace falta ni siquiera encender el ordenador.

Más tarde las investigaciones científicas demostraron que para registrar pulsaciones de telas ni siquiera hacen falta estos dispositivos, ya que hasta el 96% de la información tecleada se puede restablecer mediante una grabación de sonido generado por el teclado a la hora de teclear un texto.
Con el crecimiento de la popularidad de redes sociales y programas para intercambio de mensajes en estas redes, en los programas modernos de monitoreo aparecieron funciones para interceptar estos mensajes.
Actualmente las tendencias de desarrollo de tales programas de nuevo van cambiando. Internet se hace cada día más móvil y los móviles cada vez tienen más funciones. Los móviles modernos están equipados con procesadores potentes, conexión rápida con internet, sensores de posicionamiento GPS lo que les convierte en un objetivo para los programas de vigilancia. Por ejemplo, ya existen varios programas para protección de teléfonos contra robos que comunican periódicamente al propietario de este teléfono su ubicación exacta.
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