Amenaza: los antiguos empleados se vengan
21 March 2011
Empleadores y empleados no siempre consiguen separarse pacíficamente. Es la razón por la que la venganza es un fenómeno muy frecuente contra el que ni siquiera gigantes como Microsoft están totalmente protegidos.
La venganza puede adoptar la forma de proceso legal contra el antiguo empleador o incluso de sabotaje o eliminación de documentos internos, y de revelación de secretos corporativos.
Este es el tipo de problemas que Gray Wireline Service, una empresa de ingeniería estadounidense, tuvo que afrontar a finales de 2010 después de despedir a Ismael Alvarez, un empleado con 7 años de antigüedad. Furioso por la decisión, Alvarez pirateó el servidor corporativo y eliminó informes importantes, así como información sobre el emplazamiento de pozos petrolíferos y de gas.
La respuesta del juez también fue severa. Ismael fue condenado a 5 años de prisión aplazada, a 1 año de arresto domiciliario y a pagar una multa de más de 20.000 $ por sus actos.
Gray Wireline Service no ha hecho ningún comentario sobre si el empleado despedido tenía acceso a esos documentos antes de dejar la empresa ni sobre si la empresa tomó medidas de seguridad, aunque fueran las más básicas.
En general, las políticas de seguridad endebles son la razón principal de tales incidentes.
Hace una semana, por ejemplo, una empresa llamada PanTerra Networks, proveedora de centralitas telefónicas, sufrió grandes daños a causa de las acciones de una empleada despedida, solo porque su cuenta de correo electrónico permaneció activa durante varios meses después de dejar la empresa. Dicha empleada encontró mensajes que contenían informes financieros confidenciales y contratos que se iban a firmar. Todos estos documentos se compartieron en la Web, lo que resultó en daños por valor de más de 30.000 $ y en la pérdida de muchos clientes potenciales.


Microsoft ha presentado una demanda para impedir que uno de sus directores ocupe un puesto en una empresa de la competencia.
RapLeaf, una empresa estadounidense, ha trabajado con éxito en un sistema de observación de las redes sociales durante años y ha acumulado una considerable experiencia recogiendo y analizando información. En otras palabras, la actividad fundamental de esta empresa es recabar información completa sobre los usuarios de Internet y venderla a terceras partes interesadas en ella.
La mayoría de nosotros no consideramos que sea delito leer el correo electrónico o los mensajes de SMS del cónyuge. Personas celosas e inseguras han revisado periódicamente los bolsillos de sus cónyuges mucho tiempo antes de que se inventaran los ordenadores y los teléfonos móviles.